

Como Asesora al cliente más que gestionar entradas, me enfoqué en ser la primera cara amable que recibía a los clientes, asegurándome que su noche comenzara con una actitud positiva y acogedora.
Manejé situaciones de alta presión y conflictos potenciales con calma y respeto, priorizando siempre la seguridad del cliente y logrando que las tenciones se disolvieran a través del dialogo.
Me esforcé por reconocer los clientes habituales y anticipar sus necesidades, creando un habiente donde no existiera como un número más si no como invitados especiales de la casa.
Entendí que en un lugar de atención al cliente cada minuto cuenta, por eso, resolví dudas sobre reservas o servicios de mesas de forma rápida.